Un señor mayor, acompañado de su hija, entra en la farmacia para que le tomemos la tensión:
-Tiene 19 - 12. ¿Toma sal?
-¿Yoooo? Nooo.
A lo que su hija responde:
-Papá, dile lo que has desayunado esta mañana.
Y el señor:
-Nada... un bocadillito de panceta y unas olivillas... Pero vamos, ¡sin sal, eh!